Libro Nº 4 Resumen KARMA YOGA Swami Vivekananda
Swami Vivekananda
KARMA YOGA
Prefacio
Es la traducción autentica de la primera
edición de Karma Yoga, Swami Vivekananda, discípulo predilecto de Sri
Ramakrishna. Swani vivía en permanente estado de comunión con Dios. Sus dichos
y expresiones ayudaran a todo el que busca un camino de la Liberación Absoluta.
Sólo será de provecho la lectura de
“Karma-Yoga” para aquellos que han desarraigado de su mente esas limitantes
ideas de “superioridad” e “inferioridad”, de crudo egoísmo, que mantienen al
hombre en el nivel animal a pesar de su cuerpo humano.
Filosóficamente, Swami Vivekananda es un
Vedantista. Dios trascendental es, a la vez, Dios universal y,
también, que todo lo que existe es Dios manifestado.
Los Vedantistas declaran que hay tres clases de
seres humanos:
1) Los Baddhas: Su vida se
manifiesta a través de los siguientes actos: respirar, moverse, comer,
descansar o dormir, divertirse, hacer el acto sexual, temer o atemorizar. Están
profunda e inconscientemente ligados a las ideas y objetos transitorios.
2) Mamukshu: Son activos aspirantes a la
liberación, buscan, se esfuerzan y experimentan diversos métodos, opiniones y
consejos, para ser libres. Una cosa esencial les falta, y ésta es, que no se
examinan a sí mismo, no buscan su propia, intima naturaleza. Su progreso hacia la vida espiritual es muy limitado.
3) Mukta, o liberado: La
mayoría de ellos se despojan hasta de la noción de su personalidad, viven
muy poco tiempo más después de haber logrado este estado. Los seres de esta categoría rara vez vienen a entregar
este mensaje de la Liberación.
Históricamente, el origen de este mensaje sobre Karma-Yoga, para
nuestra época, quedó sellado en un día del año 1884. Sri Ramakrishna en un
salón lleno de sus devotos, corrigió una expresión y uno de ellos era
Vivekananda.
El Karma- Yoga nos enseña y nos ayuda positivamente, pues
aprendemos que por cualquier acción inegoísta podemos sentir la presencia de
Dios.
Sirviendo a todos los seres necesitados como siendo
manifestaciones Divina, ofrendando el fruto de toda acción a Dios, seremos
bienaventurados. Ésa es la gran lección del “Karma-Yoga".
EFECTOS DEL KARMA SOBRE EL CARÁCTER
La palabra karma se deriva del sánscrito kri,
que significa hacer; toda acción es karma. Esta palabra también significa los
efectos de las acciones.
Todo conocimiento temporal o espiritual está en la mente. Todo golpe mental o físico que recibe el ego es karma. Nuestro karma determina lo que merecemos y lo que podemos asimilar El Karma en conexión con la metafísica expresa, algunas veces, los efectos de los cuales nuestras pasadas acciones fueron las causas.
Pero en el karma yoga sólo tenemos que tratar a
la palabra karma como significando acción
Al pasar el placer y el dolor ante el alma individual, dejan sobre ella diferentes imágenes y el resultado de esas impresiones combinadas es lo que se llama "carácter." Para juzgar el carácter de un hombre no hay que observarlo en sus grandes actos, sino cuando ejecuta sus más comunes acciones.
El autocontrol tiende a desarrollar la voluntad y modela fuertes caracteres. Swami puede asegurar que en el estudio de grandes caracteres, la desdicha, el mal, la pobreza, en muchos casos han sido los maestros para avivar el fuego interno en aquellos.
Es relevante mencionar que el conocimiento es
inherente al ser humano, está adentro de él. Cuando el hombre conoce,
debiéramos decir “descubre o devela” y lo que aprende en “descubre”,lo que es
el infinito conocimiento de su alma. Como Newton con la Gravitación, todo
estaba en su mente ; la biblioteca infinita del universo está en la propia
mente.
El hombre en quien se va levantando este velo es
el que más conoce; aquel en el que se mantiene denso, es el ignorante,
y quien ha logrado quitarlo enteramente lo conoce todo, es omnisciente.
El augura que de estos últimos hombres existirán muchos en los próximos siglos.
Cada golpe mental y físico dado al ego por el cual, podemos
decir, se produce la chispa. Todos estamos produciendo Karma por medio de estos
impactos dentro de nosotros: alegrías, tristezas, lamentos, maldiciones entre
otros.
Las grandes ocasiones elevan hasta al más bajo
de los seres humanos a cierta clase de grandeza, pero sólo es realmente grande
aquel cuyo carácter es siempre grande, es siempre el mismo, dondequiera esté.
El karma, en sus efectos sobre el carácter, es el poder más formidable con que el hombre tiene que enfrentarse. El hombre es un centro y está atrayendo hacia sí todos los poderes del universo. Así como tiene el poder de atraerlo todo, también tiene el poder de emitirlo.
Todo lo
creado por el hombre máquinas o instrumentos, ciudades, barcos, como
ejemplos, simplemente es la
manifestación de la voluntad del hombre; y esta voluntad es producida por el
carácter y el carácter es moldeado por el karma.
La voluntad gigantesca de un Buddha o de un Jesús no podía ser adquirida en una sola vida, porque sabemos quiénes fueron sus padres, esto no puede ser resuelto por la teoría de la herencia. Debe haber estado allí durante edades y edades, creciendo de continuo hasta que produjo en la sociedad un Buddha, o un Jesús, para continuar expandiéndose hasta nuestros días.
Nuestro karma determina lo que merecemos y lo que podemos asimilar. La responsabilidad de lo que somos es nuestra y cualquier cosa que queramos ser tenemos el poder de lograrlo. Es decir lo que somos ahora es el resultado de nuestras acciones pasadas, entonces podemos actuar en el presente de forma hábil para que el futuro sea como queremos. Fragmentar las energías como una ciencia y sabiendo trabajar se logran grandes resultados.
Esa
acción primero está en la mente junto al conocimiento y luego se exterioriza.
No puede haber acción sin motivo: poder, dinero, fama, en algunos casos un
título al morir ( China), o penitencia para pagar sus pecados. El trabajo por
amor a él, o hacer el bien, son pocas personas que lo realizan.
El inegoismo es lo más compensatorio, es muy
elevado. Si se trabaja cinco minutos sin
ningún motivo egoísta, sin pensar en el futuro ni en el cielo, ni en el
castigo, ni en ninguna cosa por el estilo, tiene en sí la capacidad de llegar a
ser un poderoso gigante moral. En lo profundo de nuestro corazón sabemos que se
siente bien, es autocontrol un manifiesto de un poder gigante. Este auto-control
tenderá a producir una voluntad poderosa, un carácter que dará un Buddha o un
Cristo.
"Tenemos derecho al trabajo pero no a sus frutos"
Si quieres hacer una obra grande o buena, no te
inquietes en pensar cuál será el resultado.
El hombre ideal es aquel que, en medio del más
grande silencio y soledad, halla actividad intensa, y en medio de la más intensa
actividad, halla el silencio y la
tranquilidad del desierto.
Autocontrol, este es el ideal del karma-yoga,
y si habrás alcanzado esto, habrás aprendido realmente, el secreto de la
acción. Siempre empezando con nuestro trabajo y aceptarlo como es, con el
tiempo al ser más inegoistas con la persistencia se lograra ese estado.
Entenderemos que todo el poder y conocimiento está en nuestro interior y se
manifestara.
CADA UNO
ES GRANDE EN SU PROPIO LUGAR
La filosofía sankhya y la naturaleza indica que
en todo hombre existen esas tres fuerzas de la naturaleza, que se manifiestan
como: equilibrio ( sattva), actividad (
rajas), e inercia ( tamas) . El
predominio de ellas, determina la característica del hombre. La característica de ciertos hombres es la
inactividad, la torpeza y la pereza; la de otros, la actividad, el poder, la manifestación
de energía, y, en otros, hallamos la dulzura, calma y nobleza, que son debidas
al equilibrio de la acción y la inacción.
El karma-yoga trata especialmente de estos tres
factores. Sabiendo lo que son y cómo emplearlos, nos servirán de ayuda para
hacer mejor nuestra obra.
Son diferentes las ideas sobre moral y el
deber. Todos sabemos lo que es moralidad, lo que es deber, pero, al mismo
tiempo, vemos que según los países el significado de "moralidad"
varía grandemente .Parábola del rey y el sannyasin (monje) que ilustra lo de
que: "cada uno es grande en su propio lugar"
Dos caminos nos quedan: el del ignorante que
piensa que sólo hay un camino hacia la verdad y que todos los otros están
equivocados, y el del sabio, que admite que, según nuestra constitución mental
o los distintos planos de existencia en que estamos, el deber y la moralidad
pueden variar.
Una gran lección que debemos aprender, que en
todas las cosas los dos extremos se tocan; el extremo positivo y el negativo
son siempre similares; cuando las vibraciones de la luz son demasiado lentas no
las vemos, ni tampoco las vemos cuando son demasiado rápidas.
Nuestro primer deber es no odiarnos a nosotros
mismos, porque para progresar tenemos que tener primero fe en nosotros mismos y
después en Dios.
Karma-yogui es la no-resistencia es el más
elevado ideal del amor. Aquel que no resiste por debilidad comete un error y, por
lo tanto, no puede recibir ningún beneficio de la no-resistencia; mientras que el
otro cometería un error si ofreciera resistencia. Debemos primero tratar
de comprender si tenemos el poder de resistir o no.
La inactividad debe ser evitada por todos los
medios. Actividad siempre significa resistencia. Resistir todos los males
mentales y físicos y cuando se logra resistirlos entonces vendrá la calma. Es
muy fácil decir: "no odies a nadie, no resistas al mal", pero
nosotros sabemos lo que esto significa en la práctica.
Cada hombre debería modelar su propio ideal y
esforzarse por realizarlo; ésta es una manera más segura de progreso, que el
tomar los ideales de otros hombres, ideales que jamás puede esperar realizar.
No todos los hombres y mujeres de una sociedad cualquiera, poseen la misma mentalidad,
capacidad, o igual poder para hacer las cosas; deben, pues, tener diferentes
ideales, y nosotros no tenemos el derecho de mirar con desprecio ningún ideal.
Nuestro deber es alentar a cada uno en su lucha por alcanzar su más elevado
ideal.
En el sistema moral hindú, hallamos que este
hecho ha sido reconocido desde muy antiguos tiempos; sus escrituras y libros
sobre ética, establecen diferentes reglas para las diversas clases de hombres:
para el jefe de familia, para el sannyasin (El que ha renunciado al mundo) y
para el estudiante. El hindú comienza su vida como estudiante; después se casa y se
hace jefe de familia; a la vejez se retira, y, finalmente, abandona el mundo y
se hace sannyasin. Esos cuatro costados de vida, en la India, han sido en los
últimos tiempos reducidos a dos: el de jefe de familia y el de monje.
Algunos pasajes del "Maha-Nirvana-Tantra"
que tratan de este asunto y demuestra la difícil tarea para un hombre, ser jefe
de familia y cumplir todos sus deberes perfectamente: se ponen como ejemplo
algunos de ellos.
* El jefe de familia debe ser devoto de Dios; el
conocimiento de Dios debe ser la meta de su vida. Sin embargo, debe trabajar
constantemente, cumplir todos sus deberes, y abandonar el fruto de sus acciones
a Dios.
* Si el jefe de familia tiene comida, bebida y
ropas: sin mirar primero que no carezcan de ellos su padre y su madre, sus
hijos, su esposa y los pobres, comete un pecado. La madre y el padre son las causas
de su cuerpo, así que el hombre debe sufrir miles de molestias por hacerles
bien.
* "Lo mismo son sus deberes para con la
esposa; nadie debe reñir a su esposa, debiendo tratarla siempre como si fuera
la propia madre. Y aun cuando se halle en las mayores dificultades y
trastornos, no debe enojarse con ella.
Esta es una parte de la doctrina del karma
yoga actividad, el deber del jefe de familia. Hay un pasaje más adelante,
donde se dice: “Si el jefe de familia muere en el campo de batalla, luchando
por su país o su religión, llega a la misma meta que el yogui por la
meditación", mostrando, con ello, que lo que es deber para uno no lo es
para el otro; al mismo tiempo, esto no quiere decir que un deber eleva y el
otro rebaja; cada deber tiene su propio lugar y según las circunstancias en que
nos encontramos debemos cumplir con nuestros propios deberes.
En los Vedas se halla repetida siempre esta palabra: "intrepidez", no temer nada. El temor es un signo de debilidad.
EL
SECRETO DE LA ACCIÓN
Todos los males y sufrimientos son causados por
el egoísmo" El amor siempre produce felicidad”. La meta del amor y la
libertad es el desapego. Si podemos actuar sin idea de recompensa, la acción
no producirá ligadura.
Si las necesidades de un hombre se pueden
aliviar por una hora, el hacerla es, en verdad, ayudarle; si le pueden ser
solventadas por un año, la ayuda será mejor; pero si se le eliminaran para
siempre, ésta sería, seguramente, la más grande ayuda que podría prestársele.
El conocimiento del espíritu es el único que
destruye para siempre la condición de necesitado; así, la ayuda espiritual es
la más elevada ayuda que puede brindarse al hombre. Un hombre sano y fuerte espiritualmente, será
fuerte en todo otro aspecto, si así lo desea; mientras no haya fortaleza
espiritual en el hombre ni siquiera las necesidades físicas podrán ser bien
satisfechas.
El malestar que siento cuando tengo hambre, lo
satisfago comiendo, pero el hambre
vuelve; mi sufrimiento sólo acaba cuando está satisfecho más allá de toca
necesidad.
Así es que, la ayuda que tiende a hacernos
espiritualmente fuertes es la más elevada, luego sigue la intelectual y después
la física.
La única solución a este problema es hacer que
la humanidad sea pura. La ignorancia es la madre de todo el mal y de todo el
sufrimiento que vemos.
Lo que nosotros somos está determinado, a cada
momento, por la suma total de esas impresiones de la mente. Lo que yo soy, en
este preciso momento, es el efecto de la suma total de todas las impresiones de
mi vida pasada.
Por solo
el trabajo pueden los hombres llegar a donde llegó Buddha en gran parte, por la
meditación y Cristo por la oración. Buddha fue un gnani conocedor activo;
Cristo un bhakta (devoto), pero ambos alcanzaron la misma meta. La dificultad
está aquí: liberación significa entera libertad -libertad de la esclavitud del
bien, así como de la del mal.
Por
consiguiente, se "desapegados"; deja que las cosas actúen; que actúen
los centros cerebrales; actúa incesantemente, pero que ni una sola onda
conquiste la mente. Trabaja como si fueras extranjeros en esta tierra, un
viajero; actúa incesantemente, pero no
te ligues; la ligadura es terrible. Este mundo no es nuestra morada, es
solamente uno de los tantos escenarios por los cuales vamos pasando
La clave de esta enseñanza es que debes actuar
como "amo" y no como "esclavo"; actúa incesantemente, pero
no trabajes como esclavo. La palabra “amor" es muy difícil de comprender; el
amor no llega hasta tanto no hay libertad. No hay posibilidad de verdadero amor
en el esclavo. . La existencia real, el conocimiento real y el amor real están eternamente
relacionados entre sí: Existencia - Conocimiento - Dicha
Donde quiera hay apego, atracción por las cosas
mundanales, debes saber que todo ello es atracción física entre grupos de
partículas de materia; algo que atrae dos cuerpos cada vez más cerca y si no
pueden juntarse lo bastante produce dolor; pero donde hay amor real no descansa
de ninguna manera en la atracción física.
El hombre in egoísta y desapegado puede vivir
en el antro mismo del vicio de una populosa ciudad y no será tocado por el
vicio.
Así, pues, se ve claramente que ser un jefe de familia ideal
es mucho más difícil que ser un sannyasin ideal; una vida de verdadera acciones,
ciertamente, tan dura, si no más, que una verdadera vida de renunciación.
CAPITULO CUARTO
¿QUE ES EL DEBER?
El deber se hace agradable por el amor. Hay que
saber aguantar las asperezas de la vida. El amor de madre es la prueba del más
grande inegoísmo; solo lo supera el amor de Dios. La recta ejecución de los
deberes en cualquier condición o etapa de la vida, conduce la más alta
realización de la perfección del alma individual. La competencia despierta la
envidia y mata la bondad del corazón.
Es necesario en el estudio del karma-yoga saber
qué es el deber. Si tengo que hacer algo debo saber primero que ése es mi
deber, y entonces podré hacerla. Además, entre los pueblos hay diferentes ideas
acerca del deber. Los mahometanos dicen que lo que está escrito en el Corán, es
su deber; los hindúes, que lo que está en los Vedas es su deber, y los
cristianos, que su deber es lo que está en la Biblia.
La idea del deber es, en todas partes, que todo
hombre bueno debe seguir los dictados de su conciencia. . Cualquier acción que
nos acerca a la divinidad es buena, y es nuestro deber; toda acción que nos
rebaja, es mala y no es nuestro deber.
Dar una definición objetiva del deber es, pues,
enteramente imposible. Sin embargo, existe el deber desde el punto de vista subjetivo.
. Cualquier acción que nos acerca a la divinidad es buena, y es nuestro deber;
toda acción que nos rebaja, es mala y no es nuestro deber.
Por consiguiente, lo que especialmente conviene
recordar es que debemos tratar siempre de ver el deber de los otros con los
mismos ojos de ellos y no juzgar jamás las costumbres de otros pueblos según
nuestros usos.
Hay, sin embargo, un gran peligro en la
naturaleza humana: que el hombre nunca se examina a sí mismo. Es la acción
hecha como deber la que nos lleva a actuar sin ninguna idea del deber, cuando
la obra se convierta en culto y aun en algo más elevado, entonces la obra será
hecha por amor a la obra misma.
El deber es grato sólo por el amor y el amor
solamente brilla en la libertad. ¿Es disfrutar de la libertad el ser esclavo de
los sentidos, del enojo, de los celos y otro centenar de mezquindades que
pueden ocurrir a diario en la vida humana? es la acción hecha como deber la que
nos lleva a actuar sin ninguna idea del deber.
Veremos que la filosofía del deber, sea en la
forma de ética o de amor, es la misma en cualquier otro yoga -siendo su
objetivo la atenuación del yo inferior para que el superior yo real pueda
brillar; disminuir el desperdicio de energías en el plano inferior de
existencia, para que el alma pueda manifestarse en lo más elevado. El deber es
grato sólo por el amor y el amor solamente brilla en la libertad.
En todas esas asperezas que encontramos en la
vida, la más alta expresión de la libertad es soportarlas con paciencia.
La única manera de irse superando es hacer el
deber más cercano a nosotros y seguir, así, acumulando fuerza hasta alcanzar el
más elevado de los estados.
Existe un sabio en la India, un gran yogui, dijo
que el secreto de la acción es: "Que el fin y los medios se unan y sean
una misma cosa". Cuando hagas cualquier cosa no pienses en nada más.
Hacerla como una adoración, como el más elevado culto, y dedica toda tu vida a ella
mientras dure su ejecución.
La recta ejecución de los deberes en cualquier
condición o etapa de la vida, sin ligarse a los resultados, conduce a la más
alta realización de la perfección del alma individual. Todos solemos creer que
valemos mucho. Nuestros deberes están determinados por nuestros merecimientos
en una escala mucho mayor que lo que estamos dispuestos a confesar.
CAPÍTULO QUINTO
NOS
AYUDAMOS A NOSOTROS MISMOS CUANDO PENSAMOS
QUE
AYUDAMOS AL MUNDO
Recapitulación de los cuatro puntos tratados:
1° Ayudando al mundo nos ayudamos a nosotros mismos; 2° Hay un Dios en este
universo; todos los cambios y manifestaciones del mundo son Suyos; 3° No
debemos odiar a nadie; el mundo es un gran gimnasio moral donde nos ejercitamos
para elevamos espiritualmente; 4) No
debemos ser fanáticos porque el fanatismo es opuesto al amor.
No se demuestra buen juicio al ignorar del todo
los rituales y simbología. El estudio y práctica de esas cosas constituye,
naturalmente, una parte del karma yoga.
El aspecto externo del pensamiento de Dios es
el Verbo, y como Dios pensó y quiso antes de crear, la creación se manifestó por
el Verbo.
Aparte del alto valor filosófico y religioso de
la Palabra vemos que los símbolos sonoros desempeñan una parte importante en el
drama de la vida humana. Un hombre llama necio a otro, éste se pone de pie,
cierra los puños y le pega un puñetazo. ¡Ves el poder de la palabra!
Noche y día manipulamos esta fuerza sin pensarlo,
sin indagar lo que es. Conocer la naturaleza de esta fuerza y utilizarla bien
es también una parte de karma-yoga.
Tratar siempre de ayudar al mundo debería ser
nuestro más elevado móvil; pero si lo consideramos bien, hallamos que el mundo no
necesita en absoluto nuestra ayuda. La única ayuda es vuestra ejercitación en
lo moral.
Estar agradecido al hombre a quien ayudas,
considéralo como a Dios. ¿No es un gran privilegio que se nos permita adorar a
Dios ayudando a nuestros semejantes?
La vida
es buena o mala según el estado de mente con que la consideramos; por sí misma
no es nada. Nunca trae desdichas ni miserias la acción hecha sin apego.
Primero uno tiene que aprender a actuar sin
apego, entonces no será un fanático. Cuando sepamos que este mundo es como la
cola enroscada de un perro y que nunca se enderezará, no seremos fanáticos. Si
no hubiese fanatismo en el mundo habría mucho más, progreso que el que hay actualmente.
Es el hombre de mente equilibrada, el tranquilo,
de buen juicio y nervios de acero, con gran simpatía y amor, quien hace la obra
buena y, así, se hace bien a sí mismo. El fanático es un insensato y no siente
simpatía; jamás puede mejorar las cosas del mundo ni lograr para sí mismo el ser
puro y perfecto.
Y además de todo esto, cuanto más tranquilos seamos y menos alterados estén nuestros nervios, amaremos más y mejor será la obra que realicemos.
CAPITULO SEXTO
EL
DESAPEGO EN LA ACCIÓN ES ABNEGACIÓN TOTAL
Para el hombre que ha logrado el dominio de sí
mismo no existe más la esclavitud. Cada acción que emana de nosotros nos vuelve
como reacción, también nuestras acciones pueden obrar sobre otras personas y
las de éstas sobre nosotros.
Tomemos un ejemplo de la ciencia física:
mientras ejecuto una acción dada, puede decirse que mi mente vibra de cierta
manera; todas las mentes que se hallen en estados similares, tendrán la tendencia
a ser afectadas por mi mente.
Es muy posible, por lo tanto, que nuestra
atmósfera esté llena de tales pulsaciones del pensamiento, buenos y malos. Todo
pensamiento proyectado por cada cerebro sigue vibrando, por decirlo así, hasta
que encuentra el objeto apto para recibirla.
Esta es la causa por la que un malhechor,
generalmente, se hace cada vez más malo. Sus acciones se vuelven más intensas:
Similar es el caso del que hace bien; se abre a todas las buenas ondas que hay
en la atmósfera y sus buenas acciones se irán, también, intensificando.
Al hacer el bien nos lo hacemos a nosotros
mismos y al mismo tiempo a los otros, -y, como todas las otras fuerzas del
hombre, las del bien y el mal también recogen fuerza del exterior. La causa debe tener su efecto; nada puede
impedir ni controlar esto.
La vida no es una cosa simple que se deslice
suavemente, sino un complejo conjunto de efectos. Esta complicada lucha entre
algo interno y el mundo externo es lo que llamamos vida.
El ideal más elevado es la eterna total entrega
de sí mismo, en donde no hay "yo", sino todo es "Tú"; y ya
sea el hombre consciente o inconsciente de ello, el karma-yoga le lleva a ese
fin.
Encontraras varias clases de hombres en este mundo: hombres
divinos, cuya abnegación es completa y hacen sólo bien a los demás, llegando
hasta el sacrificio de sus propias vidas. Si hubiese cien hombres así en algún
país, ese país no tendría nunca motivo para afligirse.
Los hombres buenos que hacen bien a los demás
mientras no se perjudiquen a sí mismos.
Los que para lograr su propio beneficio, hacen
daño a los demás. Dice un poeta sánscrito que hay una cuarta clase
Personas que hacen mal a otras sólo por el
placer de hacerlo. Así como en uno de los polos de la existencia se encuentra
el hombre bueno más elevado que hace el bien por amor al bien, así, en el otro
polo, hay otros que hacen el mal por amor al mal. No ganan nada con ello, pero
está en su naturaleza hacer el mal.
Hay dos palabras sánscritas, pravritti, que significa
"atraer", y nivritti, "repeler".
La tendencia natural de cada ser humano: tomar
todo de todas partes y amontonarlo alrededor de un centro, siendo éste el tan
querido yo del hombre. Cuando esta tendencia principia a declinar, cuando es
Univritti" o sea que se "dirige hacia afuera", entonces,
comienza la moralidad y la religión.
Aunque
el hombre no haya estudiado un solo sistema de filosofía, no haya creído ni
crea en ningún Dios y no haya orado ni una sola vez en toda su vida, si el
simple poder de las buenas acciones le ha llevado a aquel estado en que está
pronto para dar su vida y todo por los otros, habrá llegado al mismo punto al
cual llega el hombre religioso por sus oraciones y el filósofo por su
conocimiento; y de este modo veréis que el filósofo, el hombre de acción y el
devoto se encuentran todos en un punto, y que este punto es la abnegación. El placer no debe ser la
meta.
Para actuar adecuadamente, por lo tanto, tienes
primero que desechar la idea del apego. En segundo lugar, no te mezcles en la
batalla, mantente como testigos y sigue trabajando. El curso de la naturaleza
no se detendrá por ustedes ni por mí. Esta es una gran lección que debemos
aprender en la vida y cuando la hayamos aprendido totalmente, nunca más seremos
desdichados.
Desecha de la mente la idea de que tienes que
hacer algo por el mundo; el mundo no necesita ninguna ayuda de ustedes. Es pura
insensatez que cualquiera piense que ha nacido para ayudar al mundo; es
simplemente vanidad, egoísmo aparentando el aspecto de virtud.
Sólo el egoísmo produce la diferencia entre
bien y mal. Es algo muy difícil de comprender, pero con el tiempo aprenderéis,
que nada en el universo tiene poder sobre vosotros a menos que se lo permitáis
ejercer
Este mismo mundo será para nosotros optimista
cuando logremos el dominio de nuestras mentes. Nada, entonces, nos afectará
como bien o mal; hallaremos que cada cosa está en su propio lugar, en armonía
con el conjunto.
Si somos verdaderos karma-yoguis y deseamos practicar
para llegar a ese estado, dondequiera que comencemos estaremos seguros que
hemos de terminar en la perfecta abnegación; y tan pronto como este yo aparente
haya desaparecido, el mundo entero, que al principio veíamos lleno de mal, nos
parecerá que es el cielo mismo lleno de bienaventuranza
"Sólo los ignorantes dicen que la acción
inegoísta y la filosofía son diferentes, no los sabios".
CAPÍTULO SÉPTIMO
LIBERTAD
Ley de karma, llamamos ley a una serie de fenómenos
similares; no existe en la naturaleza sino en nuestra mente. El universo
proviene de la libertad o amor. Cualquier trabajo, cualquier acción y pensamiento
que produzca un efecto es llamado karma, la ley es el método, la manera en que
nuestra mente percibe una serie de fenómenos; todo está en la mente.
Este universo es sólo una parte de la
existencia infinita, puesta en un molde particular, compuesto de tiempo,
espacio y causa. De ahí, se deduce necesariamente, que las leyes sólo posibles
dentro de este universo condicionado; más allá de él no puede haber ley alguna.
Cualquier cosa que esté fuera del alcance de
nuestra mente y sentidos no estaría sometida, a la ley de causación, puesto que
no hay asociación mental de cosas en la región inaccesible a los sentidos, ni
causación sin asociación de ideas. Es sólo cuando "el ser" o existencia
está moldeado en un nombre y forma", que obedece a la ley de causación, y
se dice que está bajo la ley; porque toda ley tiene su esencia en la causación.
Así, cuando decimos del hombre que no es sino
el ser infinito manifestándose, significamos que sólo una parte muy pequeña de
él es hombre; este cuerpo y esta mente que vemos son tan sólo una parte del
todo, sólo un punto de la existencia infinita. Puede haber millones de clases
de felicidad, seres, leyes, progreso y causación actuando fuera de este pequeño
universo que conocemos, y después de toda la totalidad de esto comprende tan
sólo una porción de nuestra naturaleza infinita.
Para alcanzar la libertad tenemos que ir más
allá de las limitaciones de este universo; aquí no puede ser hallada. .
Mientras no abandonemos la sed de la vida, la fuerte atracción a esta
existencia transitoria y condicionada, no tendremos ni siquiera esperanza de
tener una vislumbre de esa infinita libertad que existe más allá. Si renunciamos
a nuestro apego por este pequeño universo de los sentidos o de la mente,
seremos libres inmediatamente.
El
primer modo de lograr el desapego es por el razonamiento, y el segundo por la
acción y la experiencia. El primero, es la senda del gñana- yoga y está
caracterizado por su rechazo a hacer obra alguna; el segundo, es el del karma-yoga
en el cual se actúa sin cesar.
El
karma-yoga nos lleva a admitir que este mundo es un mundo de cinco minutos, que
es alguna cosa que tenemos que atravesar, y que la libertad no está aquí, sino
que debe ser hallada más 'allá. Para hallar el modo de escapar de los lazos del
mundo debemos pasar por él con lentitud y seguridad.
Nuestra naturaleza real está mucho más allá del
sufrimiento y la felicidad, más allá de todos los objetos de los sentidos, más
allá de la imaginación; y sin embargo debemos seguir actuando todo el tiempo.
"El sufrimiento proviene del apego, no de la acción en sí". Nunca digas "mío". Siempre que
digas tal cosa es mía, el sufrimiento vendrá inmediatamente. Ni siquiera digas "hijo mío" mentalmente. Posee el niño, pero no digas "mío".
Si lo haces, vendrán las desdichas. No digas "mi casa" ni "mi
cuerpo". Toda la dificultad está aquí. El cuerpo no es de ustedes, ni mío,
ni de nadie. Repitamos esto día y noche y digamos: "nada quiero para mí;
no importa si la cosa es buena o mala o es algo indefinido, no me preocupo por ello,
todo lo ofrendo a Ti".
Los más grandes hombres del mundo murieron
desconocidos. Los Buddhas y los Cristos que conocemos son tan sólo héroes de
segunda categoría, comparados con los más grandes hombres de quienes el mundo
nada conoce. Centenares de esos héroes desconocidos han vivido en cada país,
actuando silenciosamente.
La clase más elevada de hombres acumulan
silenciosamente, ideas nobles y verdaderas, y otros –los Buddhas y Cristos- van
de lugar en lugar predicándolas y trabajando por ellas. Millones de individuos como ustedes y como yo,
pensamos que somos grandes hombres en el mundo, pero morimos todos y en cinco
minutos el mundo se ha olvidado de nosotros. Pero, la vida de Dios es infinita.
Renuncia a todo fruto de la acción, hace bien
por amor al bien, y sólo entonces llegará el perfecto desapego.
Así se romperán los lazos del corazón y
realizaremos la libertad perfecta. Esta libertad es, realmente, la meta del karma-yoga.
CAPÍTULO OCTAVO
EL IDEAL
DE KARMA-YOGA
Todas las religiones y todos los métodos de
acción y adoración nos conducen a la única y misma meta. - He procurado ya
indicaros cuál es esa meta. Es la libertad tal como yo la entiendo. Todo cuanto
percibimos en torno nuestro está luchando por esa libertad, desde el átomo al
hombre, desde la insensible partícula de materia, falta de vida, hasta la
existencia más elevada de la tierra, el alma humana.
Todo lo que vemos en el universo tiene por base
esta lucha hacia la libertad: es bajo el impulso de esta tendencia que el santo
ora y el ladrón roba. El santo está oprimido con el conocimiento de su estado
de cautiverio y necesita librarse de ello; por eso adora a Dios. El ladrón está
oprimido con la idea de que no posee ciertas cosas y trata de deshacerse de esa
necesidad, verse libre de ella; por eso roba.
El karma-yoga es el logro mediante la acción inegoísta,
de esa libertad que es la meta de toda humana naturaleza. Cada acción egoísta,
por lo tanto, retarda nuestra llegada a la meta, y cada acción inegoísta nos
lleva hacia ella; por esto, la única definición que se puede dar de moralidad
es: Aquello que es egoísta es inmoral, y lo que es inegoísta es moral.
El karma-yogui no necesita creer en ninguna
doctrina. Puede aún ni creer en Dios, puede no inquirir nada acerca de su alma
ni pensar en ninguna especulación metafísica.
Toma la historia de la raza humana tal como la
conocemos hoy. Exactamente lo mismo que les acontecía a los egipcios, griegos y
romanos de los antiguos tiempos, les acontece a los americanos de hoy en día. Cada
período de la historia ha engendrado millares de hombres y mujeres que se han
esforzado por hacer para los demás, más llevaderos su pasaje por la vida. ¿Y
hasta dónde lo han logrado? Sólo podemos jugar tirando la pelota de un lado
para otro. Quitamos el dolor del plano físico y se va al mental.
La
desigualdad es la base misma de la creación. Al
mismo tiempo, las fuerzas que luchan por lograr la igualdad son tan
necesarias a la creación como aquellas que la destruyen.
¿Qué es lo que hace la diferencia entre hombre
y hombre? En gran parte esta diferencia está en el cerebro. En nuestros días,
nadie sino un lunático diría que todos nacemos con el mismo poder cerebral.
Venimos al mundo dotados de desigual manera; venimos dotados con condiciones
'Superiores o con condiciones inferiores; y no hay escape a esta condición
determinada prenatalmente.
Si no hubiese lucha por ser libres y retornar a
Dios, no habría creación tampoco. Es la diferencia entre esas dos fuerzas la
que determina la índole de los motivos que impulsan a los hombres. Sólo hay dos
soluciones: una, es renunciar a todo interés por la máquina, dejarla marchar y apartamos,
abandonando nuestros deseos. Esto es muy fácil de decir, pero casi imposible de
hacer. Yo no sé si entre veinte millones de hombres hay uno capaz de hacerlo.
La otra solución consiste en sumergirse en el mundo y aprender el secreto de la
acción, y esto es lo que enseña el sendero del karma-yoga.
Cada buena acción que hacemos sin ningún móvil ulterior,
en vez de forjar un nuevo eslabón, romperá uno de los ya existentes en la
cadena que nos amarra. Cada buen pensamiento que enviemos al mundo sin desear
recompensa alguna, quedará almacenado y romperá un eslabón de la cadena, nos
hará más y más puros, hasta que lleguemos a ser los más puros de los mortales.
Déjame que diga, para concluir, algunas palabras acerca
de un hombre que verdaderamente llevó a la práctica estas enseñanzas del
karmayoga. Ese hombre fue Buddha. Es el único hombre que las puso en práctica
de un modo perfecto. Buddha es el úni00 profeta que dijo: "No me interesa
conocer sus diversas teorías acerca de Dios. ¿De qué sirve el discutir todas
las sutiles doctrinas acerca del alma? Hagan el bien y sean buenos. Y esto los
llevará a la libertad y a toda verdad que haya."
Este gran filósofo, que predicó la filosofía
más elevada., tenia, sin embargo, la más profunda simpatía hasta por el más
insignificante de los animales, y nunca reclamó nada para sí mismo.
Fue el primero que se atrevió a decir:
"Cree, no porque existan algunos antiguos manuscritos; cree, no porque sea
la creencia de su país, o porque se les haya hecho creer así desde su infancia;
piensa y razona todo antes, y si después que lo haya analizado, ve que hará
bien a alguien y a todos, créelo, vívelo, practícalo y ayuda a los demás para
que lo hagan suyo propio.
Febrero 2021
Katherine Foxon Matus









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